Archivo de la categoría: Reputación online

La reputación online, los fans y el engagement

Cuando me propusieron escribir este artículo sobre reputación online de las empresas pensé: “Hay un índice que no se puede medir pero que es el secreto de todo esto”. ¿A qué me refiero?, se preguntará el lector. Pues no es otra cosa que el engagement. Ese vínculo que va más allá de lo personal y por el que nos movemos para realizar acciones que solamente harían lo que llamamos fans.

Pero, un momento… ¿somos fans de lo que hacemos? ¿Cuando nos vamos a la cama cada noche lo hacemos con una sonrisa por trabajar donde lo hacemos? Sigue leyendo

En defensa de Nicolás Alcalá y Riot Cinema Collective

Antes de empezar, quiero aclarar que he coincidido con Nicolás Alcalá tres veces en mi vida. Ni una más ni una menos. Estoy conectado en varias redes sociales con él y me pareció interesante que contara su experiencia en mi curso pero ni es mi amigo ni he puesto un solo euro en ‘El Cosmonauta. Ni siquiera sé de dónde es.

Y lo siguiente que quiero dejar claro es que lo que ha hecho es repudiable. No está mal, es lo siguiente a mal. No tiene excusa ni aceptación, así que creo que es justo que se le critique. Nunca es buen momento para contestar así a nadie y menos ahora. Ha sido un error gravísimo. Pero hasta ahí.

Sigue leyendo

¡Dejen de una puta vez en paz a Sara Carbonero!

Y mira que yo soy de los que la he criticado. Hasta hace no mucho, además. No me gustó que enfocara tan pronto su carrera a la publicidad cuando aún no había demostrado estar asentada como periodista. Pero no es un mono de feria. No es el punching ball al que debamos sacudir cuando se equivoca. Porque a veces parece que esperamos su confusión más que una ocasión de España en la Eurocopa.

- Está ahí porque es muy guapa, ¡si no de qué…! – dicen unos.

- Y porque se ha liado con Casillas, ¡anda que no sabe nada la tía…! – apostillan otras. Sigue leyendo

Yo ya era famoso pero Twitter me ha ayudado a…

¿Les hace falta a los famosos estar presentes en las redes sociales o con la exposición que les da la televisión les basta? ¿Qué ganan y qué pierden las estrellas actualizando constantemente su Twitter?

Este artículo pretende recoger la forma de actuar en redes sociales (sobre todo en la que éstos más frecuentan: Twitter) de ciertos profesionales de la televisión. Son famosos, sí. Pero son conscientes de que su imagen puede mejorar con una buena estrategia en redes sociales. En otro momento lo llamé “La humanización del profesional 2.0” pero no incidí tanto en la potentísima arma de marca personal que representaba para los famosos. Sigue leyendo

“¿Qué cojones hace un Community Manager?”

Absolutamente real. La imagen de arriba es un mensaje que me envió un amigo hace un tiempo a través de Facebook. Al parecer, le había surgido una oportunidad de trabajo como Community Manager… ¡pero el problema es que no sabía qué era un Community Manager!

Que conste que me alegro por mi compi, que tal y cómo están las cosas ahora mismo encontrar un trabajo no es como para desaprovecharlo pero, ¿sin ni siquiera saber cuáles son sus funciones básicas? Eso sí, la culpa no es de mi amigo. La culpa es del que contrata (o quiere contratar, en este caso). Se debió de enterar que está de moda eso de las redes sociales y se vino arriba. Pero no le dedicó ni un minuto a informarse. Si no, ¿cómo puede ser que quiera contratar como conductor a un tío que no ha cogido un volante en su vida? Sigue leyendo

`Caso La Noria´ en Francia: ¿debemos seleccionar el contenido mejor que nunca?

Mi columna de hoy en Genbeta Social Media:

Leíamos esta mañana que Alain Afflelou (óptico que da nombre a una popular marca de gafas) acaba de retirar la publicidad de sus productos de Canal + en protesta por la parodia de los guiñoles franceses. Esos que meten caña a Contador tras su reciente sanción de dos años y, ya de paso, aprovechan para incluir en sus sketches a Nadal, Gasol (que más bien se parece a Fernando Martín en su muñeco, por cierto), Raúl y compañía “sugiriendo” (por ser finos) que van hasta arriba de productos dopantes.

El caso es que el óptico Alain Afflelou se ha mosqueado con Canal + por esas ¿parodias? Y el tipo ha retirado todos sus anuncios a nivel internacional en Canal +. Toma ya. “Aunque soy un firme defensor de la libertad de prensa, quiero manifestar mi desacuerdo con la falta de sensibilidad mostrada en Canal Plus Francia hacia los deportistas españoles, que tantos éxitos en calidad y cantidad, han cosechado en los últimos años y suponen un motivo de orgullo para la sociedad española”, dice quien, recordemos, es francés, “pero también amante comprometido del deporte”, matiza. Sigue leyendo

El “moderatroll” y los pimientos de Padrón

Hubo un tiempo en el que todo parecía transcurrir tranquilamente en el foro. Que la elección de moderadores había sido buena y, por tanto, se podía estar tranquilo cuando nos ausentábamos del mismo. Pero el poder corrompe. Y sí… para nuestro moderatroll ser moderador de un foro significaba poder. Y así había decidido mostrárselo a los demás foreros.

Pero creo que lo mejor es empezar esta historia por el principio. Hace poco escribí el artículo Quien no tiene un troll, no tiene un foro. En él venía a decir que los trolls (en castellano: aquellas personas que meten mierda en internet para buscar grescas) son a los foros lo que Di Estéfano al Real Madrid: inseparables. Pero obvié una variante del troll casi tan interesante como su ascendente: el moderatroll. El moderatroll es un troll disfrazado de moderador de foro, por lo que tiene permisos de edición de temas, baneo de usuarios y demás. El vaquero del vídeo de arriba era un moderador (en este caso hablan de administrador pero nos vale igual) que estaba a medio camino entre un fantasma y un moderatrollEl nuestro era 100% moderatroll. Sigue leyendo

Y Campofrío le dio la vuelta a la tortilla

Hay veces que algo -bueno o malo- te cambia todos los esquemas. Yo hoy no iba a escribir en Genbeta Social Media sobre esto pero no puedo dejar pasar la oportunidad. Recordemos. El programa “La Noria” de Telecinco entrevista (y paga por ello, según dicen) a la madre del Cuco, delincuente confeso en el caso Marta del Castillo. Es cierto que eran muchos los que se quejaron de la entrevista en La Noria a la madre del Cuco pero fue un blogger, Pablo Herreros, el que puso patas arriba a toda una cadena…  Las redes sociales abrasan. Televisión social a tope.

En Mediaset se desata una crisis, comenzada por su acción, seguida por la canalización de la opinión pública en una carta titulada “Retiren su publicidad de programas que pagan a familiares de criminales” y alimentada por la rabiosa actualidad de un juicio seguido casi las 24 horas por toda España. Que si unos retiran su publicidad, que si otros aprovechan para anunciarse gratis, que si algunos se están pensando en volver, que si Mediaset hace un anuncio pidiendo la confianza a las marcas

Y aparece Campofrío. Algunos habían dicho que su acto de ser los primeros en abandonar La Noria había sido ventajista. Que les había salido la campaña de Navidad gratis, vamos. Pero Campofrío decide aprovecharse de una crisis económica (la mundial) y de otra posible (la de imagen corporativa) para darle la vuelta a la tortilla (por aquello de su objeto social) y hacer el anuncio de las Navidades. Sin herir a nadie, con humor y homenajeando al gran Miguel Gila. Por cierto, del que tantos monologuistas de hoy en día deberían aprender. Chapó.

Se puede leer el artículo en Genbeta Social Media.

“Hola, soy un fan, ¿me escuchas?” Los casos de Águila Roja y El Barco

Esta mañana he publicado el artículo “Hola, soy un fan, ¿me escuchas?” Los casos de Águila Roja y El Barco en Genbeta Social Media.

Comienza así:

Corría el verano de 1992. El mismo de la Expo de Sevilla y los Juegos Olímpicos de Barcelona. Yo era un niño y nunca había comprado una revista. Entonces, me paré junto a mi padre en un kiosco y vi una de baloncesto. En portada estaba Arvydas Sabonis, el mejor jugador europeo de baloncesto al que he visto sobre una cancha de basket, quien estaba a punto de firmar por el Real Madrid proveniente del Fórum Filatélico de Valladolid. “¿Me la compras, papá?”, le pregunté. “¿Cuánto cuesta?”, dijo él. “Pone 225 pesetas”, le dije, expectante. “Cógela”, me dijo.

Me leí todas y cada una de las páginas de esa revista infinidad de ocasiones. Y, desde ese día hasta que acabé COU (2º de Bachiller, para los de la LOGSE), todos los martes a las 7:35 de la mañana compré un nuevo ejemplar de esa revista en el mismo kiosco. El baloncesto se convirtió en mi ocio, en mi mayor fuente de alegrías y en mi pasión. Jugaba en un equipo, veía partidos, tenía la habitación llena de fotos de jugadores. Trataba de consumirlo por todos los lugares en los que era posible: partidos en televisión, revistas, periódicos, partidos en directo… Soñaba con tener unas Jordan (tardé 20 años en cumplir ese sueño). Me convertí en un fan. No en un espectador, no. Era, repito, un fan. Porque vivía aquello con pasión, formaba parte de una comunidad y consumía toda su narración (o toda la que podía). Seguro que si preguntarais a mis compañeros de clase de esa época dirían que era un loco del basket. Era un todo que formaba mi personalidad. Era un “fan Transmedia”. (CONTINÚA)

Se puede leer el artículo completo haciendo clic aquí.

Quien no tiene un troll, no tiene un foro

Esta mañana he publicado el artículo “Quien no tiene un troll, no tiene un foro” en Genbeta Social Media.

Así comienza:

Érase una vez un troll. Pero no un troll como los que veíamos en los dibujos animados, no. Un troll a la moda: un troll de internet.

Según Wikipedia, un troll es “un vocablo de Internet que describe a una persona que sólo busca provocar intencionadamente a los usuarios o lectores, creando controversia y reacciones predecibles, con fines diversos, desde el simple divertimento hasta interrumpir o desviar los temas de las discusiones, o bien enfadar a sus participantes y enfrentarlos entre sí”.

Nuestro troll no tenía lo que viene a ser un grupo de amigos muy grande (más bien éstos brillaban por su ausencia) pero él tenía una necesidad imperiosa de destacar. No había sido un estudiante especialmente bueno, los deportes no se le daban demasiado bien y, bueno… ligar, lo que se dice ligar, digamos que no era su fuerte. Pero, cuando llegaba a casa, todo cambiaba. Ahí, solo, encerrado en su habitación y tras el anonimato que da internet, se dedicaba a trolear (soltar mierda, vamos) en todas las páginas, foros, blogs, fanpages y demás que tuvieran habilitada la posibilidad de comentar sin moderación previa. ¿Por qué hacía esto? Muy fácil: ahí –y solo ahí- se hacía fuerte. 

(Continúa)

Se puede leer el artículo completo haciendo clic aquí.