Archivo mensual: noviembre 2011

Nueve claves para entender el futuro de la televisión social (o #SocialTV)

El miércoles pasado, en mi columna semanal en Genbeta Social Media expliqué las que para mí son las nueve claves del futuro de la televisión social.

Todos tenemos claro que la televisión como objeto de consumo pasivo tiene las horas contadas. No así el siguiente paso en la evolución de la misma: la televisión social (o “Social TV”), la cual hace del espectador un agente activo más. La televisión social no es una simple tecnología y así reflexioné sobre ello en “La televisión social, ¿tecnología o algo más?“. Pero, ¿cuáles son las claves para entender su prometedor futuro?

1. Televisión y redes sociales irán de la mano

En los MTV Video Music Awards de este año se batieron todos los récords relacionados con la televisión social vistos hasta el momento. Nada más y nada menos que 8.868 tweets por segundorelacionados con la actuación de Beyoncé, más de 5´5 millones de menciones en redes sociales relacionados con la gala… Datos abrumadores que confirman que no se entenderán unas (las televisiones) sin las otras (las redes sociales). Pero, eso sí, tengamos presente que televisión social no es poner un hashtag en pantalla mientras se emite un programa.

Sound Off y Pulse acompañan al programa “Factor X” estadounidense. En la primera, los espectadores comentan, comparten experiencias y ganan puntos que luego pueden cambiar por premios relacionados con el propio programa. En la segunda, se recopilan comentarios, tweets y comentarios en Facebook y se enseñan de una manera muy vistosa.

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Hablando de innovación el Business Global Conference

Esta mañana he participado en una de las mesas del Business Global Conference 2011 (Bilbao)Bajo el título “Crowdsourcing: saber escuchar la voz del consumidor. Experiencias de éxito con las series Águila Roja y El Barco”, he hablado de cómo escuchamos a los fans en Play Television para desarrollar nuestras iniciativas Transmedia.

Aquí está mi presentación:

Además, he querido hacer un ejercicio Transmedia para la ocasión (que era uno de los temas de mi ponencia) y he publicado a la vez el artículo “Hola, soy un fan, ¿me escuchas?” Los casos de Águila Roja y El Barco que completa mi charla. Ambas se entienden por separado pero juntas refuerzan las ideas que he querido transmitir. Se puede leer haciendo clic aquí.

Éste ha sido el programa del día:

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“Hola, soy un fan, ¿me escuchas?” Los casos de Águila Roja y El Barco

Esta mañana he publicado el artículo “Hola, soy un fan, ¿me escuchas?” Los casos de Águila Roja y El Barco en Genbeta Social Media.

Comienza así:

Corría el verano de 1992. El mismo de la Expo de Sevilla y los Juegos Olímpicos de Barcelona. Yo era un niño y nunca había comprado una revista. Entonces, me paré junto a mi padre en un kiosco y vi una de baloncesto. En portada estaba Arvydas Sabonis, el mejor jugador europeo de baloncesto al que he visto sobre una cancha de basket, quien estaba a punto de firmar por el Real Madrid proveniente del Fórum Filatélico de Valladolid. “¿Me la compras, papá?”, le pregunté. “¿Cuánto cuesta?”, dijo él. “Pone 225 pesetas”, le dije, expectante. “Cógela”, me dijo.

Me leí todas y cada una de las páginas de esa revista infinidad de ocasiones. Y, desde ese día hasta que acabé COU (2º de Bachiller, para los de la LOGSE), todos los martes a las 7:35 de la mañana compré un nuevo ejemplar de esa revista en el mismo kiosco. El baloncesto se convirtió en mi ocio, en mi mayor fuente de alegrías y en mi pasión. Jugaba en un equipo, veía partidos, tenía la habitación llena de fotos de jugadores. Trataba de consumirlo por todos los lugares en los que era posible: partidos en televisión, revistas, periódicos, partidos en directo… Soñaba con tener unas Jordan (tardé 20 años en cumplir ese sueño). Me convertí en un fan. No en un espectador, no. Era, repito, un fan. Porque vivía aquello con pasión, formaba parte de una comunidad y consumía toda su narración (o toda la que podía). Seguro que si preguntarais a mis compañeros de clase de esa época dirían que era un loco del basket. Era un todo que formaba mi personalidad. Era un “fan Transmedia”. (CONTINÚA)

Se puede leer el artículo completo haciendo clic aquí.

Que levante la mano quien utilice Delicious

 

Esta mañana he publicado el artículo Delicious: “la bella desconocida” en Genbeta Social Media.

El post comienza así:

Para un palentino como yo no se le ocurre una manera mejor de definir a estos marcadores sociales online. A la catedral de Palencia (y a la provincia en general) se le llama “la bella desconocida”. Es fácil entender por qué: los pocos que la conocen hablan maravillas de ella. Pero hay un problema y es precisamente ése, que son pocos.

Con Delicious pasa exactamente lo mismo. Casi todo el mundo está en Facebook, tienen a una sobrina en Tuenti y oyen todos los días a Matías Prats hablar de Twitter. Pero… ¿Delicious? Ni idea. Al menos, el nombre suena chulo. Solo los heavy users leerán esto y pensarán: “pero, ¡si tengo más de 2.000 tags ahí!” y me dirían “hablar de Delicious en 2011 cuando lleva operativo desde 2003 no parece una gran idea”. Pero, permitidme una pregunta, ¿cuántos de vosotros utilizáis Delicious habitualmente? (CONTINÚA)

Se puede leer el artículo completo haciendo clic aquí.

Quien no tiene un troll, no tiene un foro

Esta mañana he publicado el artículo “Quien no tiene un troll, no tiene un foro” en Genbeta Social Media.

Así comienza:

Érase una vez un troll. Pero no un troll como los que veíamos en los dibujos animados, no. Un troll a la moda: un troll de internet.

Según Wikipedia, un troll es “un vocablo de Internet que describe a una persona que sólo busca provocar intencionadamente a los usuarios o lectores, creando controversia y reacciones predecibles, con fines diversos, desde el simple divertimento hasta interrumpir o desviar los temas de las discusiones, o bien enfadar a sus participantes y enfrentarlos entre sí”.

Nuestro troll no tenía lo que viene a ser un grupo de amigos muy grande (más bien éstos brillaban por su ausencia) pero él tenía una necesidad imperiosa de destacar. No había sido un estudiante especialmente bueno, los deportes no se le daban demasiado bien y, bueno… ligar, lo que se dice ligar, digamos que no era su fuerte. Pero, cuando llegaba a casa, todo cambiaba. Ahí, solo, encerrado en su habitación y tras el anonimato que da internet, se dedicaba a trolear (soltar mierda, vamos) en todas las páginas, foros, blogs, fanpages y demás que tuvieran habilitada la posibilidad de comentar sin moderación previa. ¿Por qué hacía esto? Muy fácil: ahí –y solo ahí- se hacía fuerte. 

(Continúa)

Se puede leer el artículo completo haciendo clic aquí.