No me envíes tu currículum, ya te buscaré en Google

– Bueno, pues quedamos en eso, nos envías tu currículum y ya te diremos algo.

– Vale, cuando llegue a casa os lo envío. Gracias.

Ésta podía ser la conversación tipo a la hora de intentar encontrar un trabajo hace no demasiado tiempo. Pero, ¿ahora? ¿En el año 2012? Hombre, hay que tener un currículum vitae hecho por si las moscas pero, ¿realmente vale de algo? Esto es como saber nadar: lo más seguro es que en el 99% de tus días no lo necesites pero igual te saca de un apuro. Y poco más.

Si quieres adentrarte en los mundos del dospuntocerismotu verdadero currículum vítae es lo que diga Google cuando escribas tu nombre y tu apellido y des al botón “intro”. Y no hay más. Haz la prueba. Es lo que van a hacer los que te vayan a contratar.

Como aquel tipo que se las prometía tan felices cuando envió su súper currículum y le llamaron al día siguiente.

– Buenas tardes, ¿es aquí la entrevista? – preguntó el susodicho.

– Sí, pase, por favor – respondió el entrevistador, el cual, todo hay que decirlo, no tenía cara de estar especialmente de buen humor ese día.

– Hemos estado revisando concienzudamente su currículum y…

– Bueno, he tenido que resumir, tampoco quería abrumarles… – se sonrió nuestro amigo.

– …tenemos ciertas dudas que le queremos preguntar – dijo el entrevistador.

– Adelante.

– Lo primero que leemos es que indica que tiene 24 años.

– Recién cumpliditos.

– ¿Y cómo puede ser que esté suscrito a un grupo de LinkedIn “Amigos de la quinta del 72 que veraneaban en Cullera” y sea el más activo de todos los miembros?

– Esto… Eh…

– Cambiemos de tema. ¿Estaría cómodo con la jerarquía propia de una empresa tan piramidal como ésta?

– Por supuesto, como pone ahí, tengo un gran sentido común ante el trato que hay que tener con los superiores.

– Pues no lo parece leyendo el artículo que escribió hace dos años: “La gran duda: ¿los jefes son cabrones por ser jefes o son jefes por ser cabrones?”

– Era un ensayo en el que quería demostrar una teoría que…

– Déjese de teorías y dígame, ¿estaría dispuesto a venir a trabajar en traje y corbata?

– ¡Claro! Como siempre he estado en colegios de pago, apenas he cambiado mis formas tan sobrias de vestir y de actuar…

– ¡Pero si tiene fotos vestido de siniestro tirado en el suelo mientras sus amigos le tiran calimocho por encima!

– Eh…

– En su currículum pone que usted fue el impulsor de una de las campañas de marketing más exitosas de los últimos años.

– Así es. Fue un trabajo duro pero mereció la pena.

– ¿No se estará refiriendo a este vídeo de YouTube en el que se le ve a usted claramente diciéndole a un guardia civil “pim, pam, toma Lacasitos”?

– Puf.

– Sigamos leyendo… Hum… “Experto en Social Media Marketing e influencer en Twitter”. Esto tampoco nos cuadra, ¡tiene solamente dos seguidores en esa red social!

– ¿Dos? ¡Eran tres! ¡Al final es verdad que mi cuñado me ha hecho un “anfólou” de esos…!

– Ya. Y aquí pone “grandes habilidades para la gestión de equipos”, ¿puede demostrarlo?

– Claro, entreno a al equipo de pre-benjamines en mi barrio. ¿Quiere que le enseñe el carnet?

– Déjelo. A ver, díganos entonces qué es lo que destacaría de su carácter.

– Sin duda, mi don de gentes.

– De eso no cabe duda. Acabamos de verle en Facebook bailando la conga con dos danesas subido a la barra de una discoteca en la happy hour.

– Ya, pero mi currículum vítae es una pasada…

– Sí, eso sí que es verdad. Puede decirle a su madre que le dé dos besos esta noche antes de arroparle. Cierre al salir, por favor.

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2 Respuestas a “No me envíes tu currículum, ya te buscaré en Google

  1. Estoy de acuerdo en el valor cada vez más marginal del curriculum. El reto es analizar y contextualizar el rastro que cada uno dejamos (o no dejamos) en Google.
    Defiendo la supeditación de la herramienta a la tarea o la necesidad. “Nunca conoces a nadie hasta que has caminado con sus mocasines” decían los indios americanos. Y aunque Google no deja de soprendernos, parece lejos de implementar una aplicación en esa clave.
    Pienso que tenemos que:
    – ser conscientes de todo aquello que no vamos a encontrar en Google.
    – distinguir que hay de “cierto” en lo que vemos, de aquello que es una mera costrucción de los ojos que miran, los nuestros.
    Siento paracer antiguo, pero ni solo curriculum, ni solo Google, en todo caso solo mocasines.

    Saludos

  2. Seguro, Fernando. Yo soy de los que intento exagerar un poco para que el mensaje llegue pero es obvio que hay determinados trabajos para los que es innecesaria la presencia en internet. Por eso aquello que escribía de “Si quieres adentrarte en los mundos del dospuntocerismo…”.

    Saludos :)

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