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Reflexiones

Hablar al vacío no es hablar

Publicado el 4 octubre, 2020

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Sócrates (que no dejó ningún escrito que se conozca suyo hasta la fecha) dedicó su vida a investigar y hablar sobre la belleza, la justicia y la verdad. Todos esos atributos han de percibirse, sentirse, observarse en detalle. El método socrático, de hecho, confrontaba ideas, dudas y conjeturas con solamente la palabra y la mirada. No era necesario nada más.

Nosotros, casi 25 siglos después, tenemos la oportunidad única que nos brinda la tecnología para poder formarnos desde nuestras casas sentados en nuestras cómodas sillas.

La educación online tiene ventajas y desventajas. Yo siempre me he manifestado mucho más a favor de la presencial: nos sitúa entre pares, podemos vernos, tocarnos y saber de nosotros mucho más allá de una fría pantalla. Ahora mismo, el mundo no quiere que estemos cerca los unos de los otros. Pero, al menos, debemos mirarnos a los ojos.

Hablar al vacío no es hablar. Cuando tengo la suerte de ser invitado a impartir una clase como profesor, yo necesito ver las caras de los alumnos, sus expresiones, saber si disienten en lo que afirmo (eso siempre abrirá nuevas perspectivas a todos), si dudan de algún ejemplo o si algo necesita más debate.

Hay alumnos que han pasado por mi vida y con los que he hablado durante nada menos que cinco o seis meses y con los que podría encontrarme por la calle y no sabría ni cómo es su cara. Nunca encendieron la cámara de su ordenador. Eso me da verdadera lástima.

Este texto se lo envié hace unos días a mis alumnos de un par de cursos online que he creado y estoy impartiendo actualmente. Y, cosas del destino, fue justamente mi conexión la que funcionó mal en la clase de ayer, así que tuve que apagar mi cámara y pedirles que también desconectaran las suyas para que, al menos, pudiéramos escucharnos al no consumir tanto ancho de banda. Lo interpreté como una señal: la tecnología no quiso que nos viéramos las caras tampoco en ese momento. Quizá nos tenga preparado un mejor hueco cuando pueda volar hasta allá dentro de -ojalá- unos meses.

A priori, es muy cómodo impartir formación desde casa. Te evitas el viaje, el atasco, te ahorras el aparcamiento y a los cinco minutos de acabar puedes estar haciendo otra cosa. En este caso, además, el curso debería impartirse en Lima, así que también hemos sorteado aeropuertos, hoteles y posibles contagios innecesarios en este momento COVID. Pero que sea más cómodo no significa que sea mejor.

Desde luego, si Sócrates viviera ahora seguro querría -si no pudiera tener cerca a sus alumnos- sí al menos poder verlos. Por eso seguiré pidiendo a los míos que todos tengamos las cámaras encendidas en clase. Se lo debemos a algo tan sagrado como es la formación.

 

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Soy Eduardo Prádanos, fundador de la agencia creativa FLUOR Lifestyle. También fundé hace unos años la Asociación Innovación Audiovisual y hace poco creé el cómic transmedia ‘100 crisis de un papá primerizo‘. Soy director del Posgrado en Branded Content y Transmedia Storytelling y profesor en varias instituciones en España y Latinoamérica, como la EICTV.

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